El arte prerrománico en La Rioja

      

       Cuando hablamos de arte prerrománico siempre nos asalta la misma duda, ¿de qué arte prerrománico estamos hablando? Quizá lo hagamos del arte de los primeros cristianos, que aunque hijo de la romanización no puede ser considerado arte romano. A lo mejor queremos hacerlo del que los  pueblos que acabaron con el decrépito Imperio romano forjaron sobre el terreno que éste dejó plagado de obras en las que inspirarse. Alguien apuntaría la influencia que el arte carolingio y otoniano tuvo en el arte asturiano y éste a su vez en todo el arte de los territorios que el primitivo reino de Asturias fue adquiriendo. Por último, no podemos olvidar el arte de los repobladores de las zonas recién conquistadas a la morisma. Esa forma de construir y adornar, deudora tanto del arte árabe como del hispano-visigodo, que unos han llamado mozárabe y otros, más atinados pero con menos imaginación, han dado en llamar arte de repoblación.

         Pues bien, puesto que este conjunto de estilos, tendencias, influencias y modos de entender la vida y el arte, se desarrollaron en un tiempo inmediatamente anterior al de la aparición, desarrollo y expansión del arte románico. creo justo denominarlo arte prerrománico. Abundando en la justicia del nombre, deberíamos considerar que todos los estilos que hemos mencionado influyen de manera determinante en algunas de las características del románico. Así, por ejemplo, la planta de las basílicas paleocristianas se repetirá, con escasas variaciones más tarde en multitud de construcciones románicas.; la querencia del arte hispano-visigodo por hacer de los elementos constructivos, capiteles, molduras, arcos, motivo iconográfico se convertirá en una de las razones de ser del arte románico; y para finalizar, la aportación de motivos figurativos como  celosías, arcos polilobulados, alfices, representaciones de fauna imaginaria,  que el arte árabe, a través del muzárabe hace al románico será esencial en la concepción del mismo.

         Por otra parte, encontrar un edificio que se adhiera en todo su conjunto a una de estas corrientes estilísticas es imposible, pues todos han sufrido remodelaciones, añadidos o reformas que lo hacen partícipe de varias de ellas. Ejemplo paradigmático lo encontramos en el monasterio de Suso en San Millán de la Cogolla. En él se superponen y complementan unas grutas ya utilizadas en el final de la romanización, una nave de filiación hispano-visigoda, una ampliación con un atrio atribuible al arte de repoblación y finalmente, una prolongación de las naves en estilo protorrománico.

          Queremos aquí hacer llegar a todos los que visiten estas páginas algunos edificios y obras de arte posteriores a la romanización y anteriores al románico , la mayoría de ellos desconocidos para el gran público. Poco a poco iremos añadiéndolos a esta página con la intención de poner en valor el arte de La Rioja, razón que nos anima a seguir adelante.