El románico riojano          

No se puede entender al desarrollo del románico, no ya en La Rioja, sino en toda la península, sin tener en cuenta el Camino de Santiago. A partir del año 813, cuando se descubrió el supuesto sepulcro del santo en Santiago de Compostela, la presencia de influencias europeas, francesas sobre todo, en el arte peninsular de manera intensiva ha sido determinante. En concreto en La Rioja, el establecimiento de los reyes de Pamplona en la corte de Nájera y el consecuente desvío del Camino por tierras riojanas es fundamental para entender el desarrollo del románico en la zona. Monumentos como la catedral de Santo Domingo de La Calzada o el hospital de peregrinos de San Juan  de Arce en Navarrete son deudores de esta influencia. Por otra parte  a partir de la dominación castellana de la región, ciudades como Logroño y Santo Domingo se convirtieron en villas fronterizas y se propició el establecimiento de señoríos, especialmente eclesiásticos, que controlaron muchas de las creaciones artísticas de la comarca.

        Definido a grandes rasgos, este es el marco histórico al que debemos hacer referencia para comprender el desarrollo del románico en La Rioja.

Por otra parte, no se pueden determinar las características de un estilo o época artística sin mencionar las de la época inmediatamente anterior. Por esta razón encontraremos bastantes edificios en la región con influencias mozárabes, debido, de manera general a las oleadas migratorias que repoblaron a lo largo del siglo X muchas comarcas de la Rioja Alta. Este influjo está patente en San Millán de la Cogolla, la ermita de Barrio en Cellorigo, las ermitas de Torrecilla y muchas otras. En el caso de San Millán la superposición de estilos es evidente y significativa, ya que en un solo edificio conviven elementos de varias épocas arquitectónicas.

Con el asentamiento del camino durante el siglo XI es cuando se empiezan a plasmar las primeras manifestaciones del románico. Como ejemplo de ello, son las naves románicas de San Millán y la primera etapa constructiva de Fonzaleche.

Pero cuando más en plenitud se muestra el románico, La Rioja no iba a ser una excepción, es a lo largo del siglo XII. El asentamiento de la población y la pujanza económica marcan la aparición de nuevos templos y la adecuación de otros a los nuevos tiempos y necesidades. Durante la primera mitad del siglo se estaban construyendo las iglesias de Santa María de La Piscina, Peñalba, Aguilar de Río Alhama. En la segunda mitad se construyen la mayoría de los templos que han llegado hasta nuestros días. Por una parte la influencia francesa, en especial del Languedoc, se manifiesta en el gran edificio románico riojano, la catedral de Santo Domingo de La Calzada. De este ejemplo nacerán otros, sobre todo en La Rioja Alta, que esparcirán la semilla del románico pleno por toda la región. Las iglesias del Tirón (Ochánduri y Tirgo), Santa María de Palacio en Logroño, Bañares y Baños de Ebro en la cuenca del Oja y Castilseco en los Obarenes son buena muestra de ello.

Junto con este influjo francés que produce obras como la cabecera de Santo Domingo de La Calzada en la línea del maestro Mateo o la portada del hospital de San Juan de Acre en Navarrete, otra influencia se asoma en este territorio, la de Silos, que se muestra en obras cercanas a Burgos como la ermita de San Cristóbal de Canales o Santa Catalina en Mansilla.

Tampoco fue desdeñable el influjo que la arquitectura cisterciense tuvo en La Rioja, especialmente en los Obarenes (Sajazarra, Cillas, Galbárruli o San Prudencio de monte Laturce)

En resumen un panorama que abarca varios siglos, diversas tendencias y muchas manifestaciones. Tratar de abarcarlas todas es una tarea lenta y difícil que poco a poco vamos a tratar de llevar a cabo. Como por alguna parte hay que empezar y por vinculación geográfica, comenzaremos estudiando las edificaciones de algunas zonas de La Rioja Alta, en concreto la Obarenia, los cauces de los ríos Oja y Tirón y la Sonsierra riojana y Valpierre. Poco a poco iremos incluyendo otras zonas, hasta llegar a cubrir la totalidad de La Rioja, objetivo éste que se adivina si no lejano, al menos no inmediato.

Sólo queda desear que al recorrer estas páginas descubras un románico que, no siendo el más elaborado ni el más rico, es el nuestro; y disfrutes al menos tanto como lo estamos haciendo al elaborarlo. Gracias.